miércoles, 29 de diciembre de 2010

Pestovidad

Aprovecha el gordo que el menor está de viaje y entra a la casa casi sin preocuparse por no hacer ruido. Los padres ya lo conocen; lo saludan y lo invitan a tomar todo lo que tienen a su alcance, como buenos anfitriones que son los Soule, mas el de traje rojo se rehúsa pensando en todo el trabajo que todavía tiene por delante, y se limita a posar debajo del árbol un trofeo adeudado que deja leer el término "valla menos vencida", el cual el hombre de la casa mira con orgullo. Se sube a su trineo, le da una orden a un reno de nariz roja y levanta vuelo hacia la siguiente casa más cercana.

Al igual que en el hogar anterior, el gordo se da el lujo de no tener cuidado. Hace caso omiso a los ladridos de un perro simpático y entra a la casa, aprovechando la ausencia de los dueños para hacerse con un aperitivo de medianoche, e incluso tentado de sentarse en ese cómodo sillón a ver tele; mas resuelve que no hay tiempo y decide proseguir con su tarea. Encuentra el árbol y deja bajo los adornos una camiseta con el número 22 y el "pesto f.c." por debajo de los dígitos. Tras una nueva mirada de deseo al sillón, se trepa nuevamente a su trasnporte y continúa su marcha.

Ciudad de la paz 2259, otro domicilio sin el niño presente. El dueño de casa lo hace sentirse cómodo y le pregunta si de casualidad no tiene un gorrito de más. El gordo niega extrañado la bizarra propuesta y tras rechazar humildemente los agasajos del anfitrión se dispone a despachar su regalo, esta vez por partida doble. Primero coloca un raro trofeo con forma de patada, con la inscripción de "Ranking Rústico" al pie; y luego coloca, a su derecha, el premio al esfuerzo, que bien merecido lo tiene. Saluda nuevamente al ex D.T. y se encamina a su próximo destino.

Éste sí está, y acá tiene que ser precavido para no ser visto (todo sea para que perdure el mito). Sin tiempo que perder, se apresura a dejar el premio al mejor físico del torneo y, más importante aún, al defensor con más calidad. Antes de que lo descubran, hace el mejor esfuerzo que su para nada envidiable forma le permite, y escapa lo más rápido que puede, sin dejar de pensar que quizás tendría que haber agarrado esa barra y empezar a ejercitarse un poco más, para darse cuenta a los pocos segundos de que esa era una meta irrealista.

Linda sorpresa se llevó el gordo en Virrey Aviles. Confiado de que el receptor en cuestión se encontraba en Cariló, entró con su bolsa a cuestas sin hacerse mucho problema. Forzado a imporvisar, el barbudo atisbó a agacharse y depositar en su mismo escondite los regalos, sabiendo que en algún momento alguien iba a tropezar con ellos. Además del despertador, el gordo le dejó un presente que sabía que no iba a despreciar: la cinta de capitán que portó moralmente durante estos últimos partidos, finalmente materializada y lista para afianzarse a ese brazo derecho digno de un líder nato. Sin tiempo que perder y procurando no romper nada, salió disparado hacia Almagro, maldiciendo por lo bajo por la distancia del recorrido.

Todavía puteando, se bajó en Díaz Vélez y Bulnes, sabiendo que el muchacho se encontraba en Devoto. Se sacó de encima como pudo al efusivo perro y colocó arriba de la mesa un jean, unos anteojos sin cinta skotch y el buzo de D.T. que se empezó a calzar desde aquel épico 6.5 frente a Talento de Barrio, mientras Rafa Pardo daba un paso al costado. Miró con anhelo la tele y el futón, pero nuevamente el deber lo impulsó a no holgazanear.

Sin lugar a dudas, la fortaleza Bassi fue el lugar más díficil de todos los de su lista en los que el gordo se las tuvo que ingeniar para entrar. Tras encontrarle la vuelta y reírse de una foto del hombre en pijama en su infancia, avanzó hasta el árbol y posó a sus pies dos trofeos del mismo calibre, pero con distintos números: uno marcaba un "18" al lado de "Goles" y el otro un envidiable (considerando la cantidad de partidos disputados) "13". Antes de irse, dejó caer, intencionalmente, unas pesas, que sabrá el goleador para qué serán.

Llegando a Boedo, el gordo se dio cuenta de que se había recorrido la ciudad casi de punta a punta, todo por nueve pendejos rompe bolas. Desconociendo el paradero de su festejo, el barbudo se animó no más a estacionar su vehículo en la terraza y dejar en el cuarto del adolescente los regalos. Primero y principal, le devolvió su camiseta que había quedado extraviada por Caballito, allá por la última fecha del torneo; luego le dejó el premio a mejor asistidor y por último, como un gesto meramente simbólico, colocó junto a la casaca una goma, vaya uno a saber por qué. Cansado, se subió por última vez a su trineo e instigó a los renos a hacer un último esfuerzo.

Nuevamente confiado de que iba a estar a sus anchas, el gordo no se molestó en hacer de su entrada una sutíl. Esta vez tranquilo de que no tenía que ir a ningún otro lado, se desplomó sobra una silla y cedió ante la tentación de relajarse con un poco de tele, que seguramente debía estar pasando una de esas películas que tanto le gustan sobre su época del año. Tras una media hora de "El joven manos de tijera" decidió que quizás era momento de pegar la retirada. Abrió su bolsa por última vez y vació su contenido bajo el pequeño árbol que había en la entrada. De ella salieron dos cosas: una mira, para que el delantero logre apuntar al arco más seguido, y la responsabilidad de formar el plantel para el Pesto 2011. Esperando lo mejor y confiando en el delegado, Papá Noel rumbeó hacia la casa de Eska Scattone, para dejarle a la madre la receta de una salsa que su hijo debía conocer bien.

6 comentarios:

juan dijo...

un lujo leer tus textos. abrazo grande y feliz pestovidad para todos.

Jonathan dijo...

Me encanto y el remate es GENIAL.

Adúriz dijo...

gracias muchachos, hace mucho que no recibía dos comentarios en una nota (igual Juan generalmente cumplía)

lucas dijo...

muy bueno andres gracias por tanto.
igual me pinta que hay que corregir un par de cosas....mmmmm
porque me pinta que fede no viajo a carilo

Adúriz dijo...

Justamente lucas, por eso dijo que se llevó una sorpresa, porque no esperaba que haya nadie

juan dijo...

te mande mensaje por año nuevo aduriz, pero nunca llego. te había puesto "feliz año parrinha"