sábado, 27 de mayo de 2017

Temple Verdinegro

Me es díficil hacer el minuto a minuto del último partido porque lo recuerdo en tres jugadas puntuales, por lo que me voy a limitar a dedicarle algunos párrafos, como solía hacer en la época en la que nadie leía este espacio (¿habré utilizado bien el tiempo verbal?). Lo del sábado 20 fue, nada más ni nada menos, que una muestra de carácter.

Encaramos un primer tiempo que por lo pronto se presentaba con la ausencia anunciada de Lucas Mantese, suspendido y disfrazado de DT —con bufanda, paraguas y todo—, y sin suplentes; un panorama, mínimamente, no alentador. El nuevo estratega del equipo decidió patear un poco el tablero y probar algunas posiciones nuevas: Adúriz, que le había anunciado que se retiraba del medio al menos hasta recuperar el estado físico que nunca lo caracterizó, se pararía de 3; Chato, con el capitán ocupando su lugar natal, se ubicaría de 5 tapón; y Jony y Mandy harían el doble cinco de juego, también estrenando localización. La vuelta de Nachito por la banda y Fran nuevamente de 9. Ah, y era contra el puntero.

Esperable luego de lo descripto arriba, costó muchísimo en el primer tiempo generar juego, más aun teniendo en cuenta que el capitán (quien les habla) pasó los minutos regalándole la pelota a los rivales, ya sea de forma directa o por intermedio de enviar pases cortos al lateral. Sin embargo, el equipo estaba bien parado y el rival, salvo un tiro de media distancia controlado por el 1 con la vista, tampoco pudo arrimarse al arco defendido por el Dizinator. Paralítica a Nachito y entretiempo.

Dado que no había relevos, La Flecha tuvo que salir al segundo tiempo con una pierna menos; y menos mal que lo hizo. A los 10', con Shaina tomando un poco más la iniciativa, el rengo cuchareó la pelota de forma exquisita para dejar mano a mano a Panchito Morel, que, faltándole el respeto a la historia del verdinegro, controló, ganó la posición con el cuerpo y estampó el, inimaginado desde la previa para quien les escribe, 1-0. No conforme, pasado un puñado de minutos, Nachito volvió a habilitar a Fran, quien, de forma extraordinaria, pisó, gambeteó, se acomodó y sacudió entre dos defensores para clavarla en el palo más lejano del arquero —cuya reacción lo hizo parecer cómplice, pero que nada tenía para hacer—. Ya a esta altura glotón, (y quizás en esta puede fallar mi memoria, pero no creo) la Flecha nuevamente colocó al 9 cara a cara con el gol, pero esta vez, inspirado por un grito de Jony y me animo a decir que por el amor fraternal, Panchito, en lugar de definir, le cedió la pelota a su hermano para que empuje sin resistencia al 3.0.

Hubo tiempo para que descuenten sobre el final en una jugada embarrada, pero el gol no estaría ni cerca de ser suficiente para hacer dudar ni a la defensa, comandada por un Pato Re excepcional, ni al mediocampo, donde me cuesta resaltar una labor porque tuvieron todos un rendimiento altísimo (quizás Jony medio peldaño más arriba, a la par de Nachito con las asistencias, pero sin dejar atrás a Lucho, Chato y Mandy que pusieron en todas y cada una y nos les tembló el pulso nunca). Los extremos de la formación, Diz, seguro, atento y rápido como nunca; y Fran, efectivo como el partido lo necesitaba; hicieron que realmente y por primera vez en mi vida, afirme que la figura fue el equipo (incluyendo la mano del DT detrás de la línea de cal).


Dados los resultados que se dieron en la fecha de hoy (libre para nosotros), nos ubicamos terceros a una sola unidad del primero y el segundo, que nos tienen jugados dos y un partido más respectivamente. De ganar uno de los pendientes, nos pondríamos en la cima del torneo pudiendo ser alcanzados únicamente por La Leyenda, que sólo jugó tres y los ganó, pero que todavía no se cruzó con Pesto.







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